jueves, 21 de septiembre de 2017

ENTREVISTAS CON LOS PONENTES Y COLABORADORES DE LAS XIXJBA:
Estela Gonzalo Muñoz



Estela Gonzalo Muñoz
BPM Eugenio Trías. Casa de Fieras de El Retiro
Madrid

¿Qué es Biblioteca Social?.¿Desde cuándo empezamos a escuchar este término?

Desde sus orígenes las  bibliotecas públicas nacieron como un espacio para suplir las deficiencias  culturales, eliminando las barreras que las condiciones sociales imponen.
 Con el tiempo se han ido transformando en espacios dinámicos, abiertos a las actividades y diversas  propuestas generadas por la ciudadanía, conviviendo con sus tradicionales usos, pero impulsando una nueva configuración creativa, cultural y social más próxima a los ciudadanos y ciudadanas del siglo XXI
La realidad ha ido incidiendo en la consideración de nuestra percepción de  la biblioteca como un lugar de comunicación e información destinado a atender  las necesidades del barrio, adecuándonos  a las de nuestros usuarios, dentro de la consecutiva transformación de la ciudad, adaptándonos a la cambiante problemática y características que surgen en cada entorno concreto.
Fue hace un año, al mencionarnos nuestra Directora General Belen Llera el premio de la Fundación Biblioteca Social,  cuando tomamos conciencia de la amplitud del concepto.
Continuamente abordábamos “la biblioteca social” en la Red, o en las  propuestas de los distintos colectivos, particularizando nuestras acciones en nuestros usuarios, brindándoles las alternativas más adecuadas a sus necesidades, intentando adaptarnos y cubriendo las expectativas que aún ni se plantean, porque si hay algo que caracteriza a la Red Municipal de Bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid es el entusiasmo y versatilidad de los trabajadores que la conforman.
Ahora ya sabemos lo que refleja, la lucha y deseo de un cambio, agrupado  en dos palabras que me parecen increíblemente concretas, “biblioteca social”, pero que abarcan no solo el presente sino también el futuro.

La biblioteca social es mucho más.
Trabajar de forma cercana con la ciudadanía con mayores, jóvenes y niños que tienen los mismos deseos de vida, fuerza y  de cultura;  la biblioteca lo único que hace es unir y solapar mundos que nunca deberían estar separados.
-          Nos unimos al arte “con el encuentro Masquelibros”.
-                A La ciencia  con “los cafés científicos de la UAM”.
-       A La juventud  y modernidad, a través de quedadas de blogueros, clubs de lectura juveniles, conciertos, actividades de formación con institutos y colectivos con problemas de adaptación. Los ponemos en contacto, buscamos ser un espacio de integración...
-        Acercamos los museos, a través de exposiciones itinerantes y encuentros, como la realizada con el  Muso de Ciencias Naturales.

  
Re- socialización: retomemos lo social.
Nos alejamos de la globalidad para acercarnos a nuestros microcosmos, contactando con diferentes grupos sociales que por sus características se sienten excluidos de la realidad actual, que  impone por su inmediatez, exigencia, consumismo y que consideran elitista y alejada de su mundo, mucho más prosaico.
Contamos con diversas agrupaciones:
- Asociaciones o entidades que agrupan a personas excluidas por diferentes motivos, como los CAP (Centros de Atención al Drogodependiente del Ayuntamiento de Madrid), nos hablan de la dificultad que representa para ellos acercarse al centro de la ciudad y los complejos que padecen por su relación con el mundo de la droga, que les aísla, y merma la capacidad de reacción de estos colectivos de zonas y barrios marginales.
Desde una biblioteca tan significativa y céntrica como la nuestra les ofrecemos, a través de cursos de búsqueda de empleo y oportunidades o  de inteligencia emocional, la conexión con un mundo real al que deberán acceder, facilitando su inclusión en los distritos centrales, recordándoles que estos espacios culturales  son suyos y que tienen todo el derecho a su utilización.
Alejándonos de las zonas  más problemáticas  o diferentes en sus casuísticas, nos apartamos de la realidad y creamos guetos. Queremos ser nosotros los que vamos a su encuentro, sorprenderles, como en este caso  que se sientan deseados y buscados.
 ¡Quién dijo miedo!

¿Algún proyecto que te haya llamado la atención? 

“La lectura que da vida”
Por todo ello, salimos de nuestra maravillosa pecera, acercándonos al mundo real más vulnerable, el de los niños hospitalizados de larga duración y en procesos de aislamiento, que simplemente estaban enfrente. Comenzamos el proyecto “la lectura que da vida “con el Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid, para mostrar el poder de la lectura a un colectivo tan sensible  como es el de los niños y adolescentes afectados por patologías psiquiátricas y de cáncer.

¿Cómo, cuándo y por qué surgió la iniciativa?

 Descripción y colectivos de riesgo
Apenas trescientos metros nos separan. Simplemente hay que atravesar la Avenida de Menéndez Pelayo. Sólo la espesura de los árboles de El Retiro impide que podamos vernos desde la ventana.
Las señales aparecían en distintas manifestaciones. En modo de escritos de padres de niños ingresados, agradeciendo el espacio como refugio, la presencia de un tipo de usuarios infantil que mostraba claros signos de estar pasando algún tipo de enfermedad, mascarillas, pañuelos cubriendo las pequeñas cabezas, y en la fatiga que reflejaban los rostros  de padres y madres en busca de películas que facilitaran su estancia .
Este es el principal reto que debemos  cumplir como servicio: detectar las necesidades más urgentes de nuestros usuarios, especialmente si representan a colectivos sensibles y excluidos, respondiendo con agilidad y rompiendo las barreras entre instituciones, aunque  abarquen   como en este caso  un ámbito diferente, el cultural y el sanitario, o pertenezcan a administraciones distintas y  gestionadas por diferentes grupos políticos.
El siguiente paso es la inmediatez, cruzar y  atreverse, hablar y ser nosotros los primeros que establezcamos el contacto y, con humildad y trabajo, ofrecemos miles de posibilidades y cambios, con un bien tan preciado que poseemos ¡el Libro! En este caso encontramos un receptor dispuesto y sorprendido en el personal del hospital y en la Responsable del Servicio de Atención al Paciente, Carmen Sivit, que siempre valoró increíblemente el poder de la lectura. No es sencillo si pensamos que se trata de un hospital infantil  de referencia a nivel nacional, habituado y desbordado por la petición de personalidades  y organizaciones que quieren colaborar y ayudar a un colectivo tan sensible, pero nosotros ofrecemos algo diferente, no solo un increíble entusiasmo, sino continuidad, discreción y  calidad, procurando entrar en las partes más difíciles y olvidadas del hospital. No es fácil, pero sí muy reconfortante, el romper barreras y comenzar a crear un proyecto tan positivo como “la lectura que da vida” .
¡No miremos  a otro lado!

¿Con qué expectativas? ¿Qué objetivos persigue?

Transformamos la lectura en una genuina herramienta de salud, convirtiendo  la biblioteca en un espacio vivificador, que ayuda a la sanación.
Pensamos que nuestra actividad iba a estar definida por dos claros ejes: el libro y la biblioteca.
Toda nuestra intervención en el hospital va a tener a un único protagonista que siempre estará presente: EL LIBRO. Pretendemos acercarlo como valor positivo y decisivo para favorecer la recuperación y su fuerza anímica. “La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como  son unas pocas palabras”  Freud, S.  
LA BIBLIOTECA. Queremos que los niños  y sus familiares conozcan  las posibilidades de cultura y ocio que encierra una biblioteca, tratando de facilitarles los trámites para que puedan hacerse socios e incluyéndoles con ello en una cierta normalidad. Los niños ingresados no son precisamente del barrio, su procedencia es de toda la Comunidad y, en muchos casos, al ser hospital de referencia de algunas especialidades, de toda España. Bien, queremos que sepan que la biblioteca es parte de una red, que pueden encontrar una en su pueblo, ciudad o distrito, al lado de su casa, cercana, accesible y útil. Las personas son siempre iguales, son las miradas las que las hacen diferentes. Es el momento, desde la biblioteca, de compartir y mostrar  esta nueva forma de mirar:
- Es el momento de la escucha
- Es el momento de la presencia
- Es el momento de la empatía. Es el momento de recuperar uno de los instrumentos más antiguos del mundo, la palabra.

¿A quiénes?

Una vez establecido el contacto, las reuniones que se sucedieron con los diferentes especialistas nos hicieron comprender que el proyecto debería nacer centrándonos en atender desde la biblioteca a los niños con enfermedades de larga hospitalización, sus familiares y las personas que los cuidan. Cuando un niño enferma, su dignidad y conciencia de sí mismo se encuentra de manera temporalmente amenazada, hace que se sientan más vulnerables y frágiles, por lo que resulta crucial poner todo el conocimiento existente en nuestro servicio, en acercarles dentro de  nuestras posibilidades a una cierta normalización, reforzando la idea que son más que físico y corporeidad, son niños con emociones y sentimientos, que viven en un entorno concreto y en una familia, barrio, comunidad y sociedad. Niños singulares, únicos, que requieren respuestas personalizadas a sus necesidades y no solamente tienen problemas y dificultades, están llenos de recursos y potencialidades. 
Analizadas las diferentes posibilidades durante dos años decidimos avanzar un poco más y penetrar en un grupo más reducido  y  tan sensible  que no puede asistir a los actos comunes que organiza el hospital, pidiéndonos que nos centráramos fundamentalmente en dos unidades: oncología y psiquiatría. Áreas que además presentan en algunas ocasiones una particularidad común:   el  aislamiento.

Líneas estratégicas de actuación

Es un proyecto mutante y contagioso que se ha ido transformando  desde sus inicios hace dos años y se sigue transformando en función de los beneficiarios o de los múltiples agentes del universo lector que se incorporan.
Nace de la mano de bibliotecarios y bibliotecarias en sesiones matinales de Formación de usuarios, actividades lúdicas y educativas, con materiales altamente atractivos y libros de calidad, donde aprender a manejarse de forma autosuficiente en el catálogo, reservar, localizar los documentos en sala, conociendo así los recursos y fondos de la red.
Al principio los mayores beneficiarios fueron los pacientes de Psiquiatría y consultas externas pero encontrábamos grandes dificultades para acceder a Oncología,  pues el calendario de sesiones que teníamos establecido con el colegio no coincidía con el buen estado físico de los niños. Han tenido que pasar casi dos años para poder realizar formación a pacientes oncológicos pero estas dificultades no nos frenan, cada enfermedad tiene su propia particularidad y nos tuvimos que adaptar a ellos. Es aquí cuando comienzan las sesiones de forma individualizada en las habitaciones, espacios de unos 40 metros donde se realiza su día a día sin poder salir.
Establecernos como nexo de unión entre el Hospital y autores, ilustradores  y librerías (Club Kiriko).
¡Seguimos saltando!…pero en  el caso de los pacientes de oncología  y psiquiatría  cuando proyectemos el salto, en el primer caso  de cama en cama y en el segundo  a espacios  más reducidos, nos dimos cuenta de que no deberíamos ir solos, sino con la increíble y entusiasta compañía de libreros, editoriales y escritores, que gracias al desarrollo del mundo cultural de la ciudad  en la biblioteca tenemos la suerte de conocer. No costó nada implicarlos, ni mostraron ningún temor ante tan tremenda y frágil realidad, sino que nos aportaron miles de ideas que se plasmaron en dos proyectos concretos:
-          “El enamorador  de libros”, los libreros a través del   Club Kiriko se incorporan a las actividades participando con el “Enamorador  de libros” en el  turno de tarde. Libreros especializados y entusiastas que entran en las habitaciones de oncología, creando complicidad con los niños, consultando sus gustos e inquietudes y reportando, pasados unos días  y de sus propios fondos, los libros que se adaptan a ellos. La frecuencia es semanal.
-           Talleres literarios, de tarde y dirigidos a jóvenes adolescentes del área de psiquiatría. Se realizan de forma mensual un taller literario de la mano del escritor Fernando J López y la editorial “Loqueleo” donde a través de la escritura, los chavales comunican sus emociones y pensamientos, encontrando un canal expresivo y descubriendo el papel transmisor del libro y la literatura.
Resultado obtenidos
El proyecto nos ha puesto en  contacto con los distintos colectivos y entidades que desarrollan la nueva función de las bibliotecas como elemento de cohesión social, mostrándonos  la nueva política de organización dirigida a facilitar la cultura y la información a los grupos más vulnerables de la sociedad.
Se trata de poner todo el conocimiento existente en nuestros espacios  al servicio de las personas (ciudadanos, pacientes, personal sanitario), ofreciendo en primer lugar la sensibilidad y la potencialidad positiva de nuestro entorno  en el la planificación de las diferentes  actividades a desarrollar, siendo la piedra angular de todo el proyecto la actitud  y capacidad de nuestros profesionales.

Acciones para mejorar, previstas y de próxima ejecución

Este año comenzamos a colaborar con la unidad  de paliativos del Hospital Infantil Niño Jesús, que abarca en su atención a toda la Comunidad de Madrid, el propio nombre de la asociación “PORQUEVIVEN” que colabora con ellos,  refleja y manifiesta que no estamos actuando adecuadamente en una sociedad con prisas, que elimina e ignora personas o niños, porque tienen una corta esperanza  de vida. Los niños que llegan a estas unidades, como nos explica la  propia fundación, “son niños con enfermedades diversas, siempre graves y letales, a corto o más largo plazo, que necesitan de un tratamiento que les ayude no a morir, sino a vivir lo mejor posible hasta el final de su vida”.
Por eso desde la biblioteca este septiembre vamos a intentar poner en marcha una serie de proyectos y actividades encaminadas a que los cuidados paliativos puedan alcanzar sus objetivos, ayudando a proporcionar a los pacientes y sus familias  un bienestar físico, psicológico, social y espiritual.

¿En cuanto a Andalucía, en qué nivel crees que están las bibliotecas en cuanto al compromiso social?. ¿Qué esperas  de las XIX Jornadas Bibliotecarias  de Andalucía?

¡No importa el tamaño de tu pecera, sino lo que haces en ella!
Desde que  desarrollamos el proyecto “la lectura que da vida” y obtuvimos el premio de la Fundación Biblioteca Social, nos están llamando de tantos territorios  a nivel nacional e internacional( vamos a ir invitados a Buenos Aires y a Chile  para  especificar las conexiones ente el mundo hospitalario y la cultura), que nos dimos cuenta que había un serio problema de comunicación entre los distintos espacios u ámbitos , pero también entre las propias bibliotecas, y el mundo  de la cultura, porque lo más increíble del proyecto es que unimos el esfuerzo de todos , escritores , libreros , bibliotecarios y editores en un frente común contra la desidia, encontrándonos   en  nuestra realidad  más profunda,  creemos en la lectura y sentimos pasión por ella los que transmitimos continuamente y sin esfuerzo.

Por eso estoy muy interesa en acudir a la XIX Jornadas Bibliotecarias de Andalucía, no para dar, sino principalmente para recibir, porque nos hemos percatado de la gran labor que cada uno de nosotros en los sitios más recónditos realiza en favor de sus usuarios, quiero aprender y que nos contéis para poder transmitirlo y que todo nos beneficiemos de este entusiasmo común, porque todos creemos en la lectura que da vida.


“la ciudad nunca volvió a ser igual” 


miércoles, 20 de septiembre de 2017

PROGRAMA DE ACTIVIDADES SOCIOCULTURALES de las 19JBA




Viernes 20 de octubre

18:45 h.: Visita al Museo Provincial de Huelva. Imprescindible inscripción previa a lo largo del viernes 20 de octubre, antes de las 14:00 horas, en la Secretaría de las Jornadas. Lugar de encuentro en la puerta del Museo (Alameda de Sundheim, 13).

19:00 h.: Visita a la Biblioteca Pública del Estado-Biblioteca Provincial de Huelva. Imprescindible inscripción a lo largo del viernes 20 de octubre, antes de las 14:00 horas, en la Secretaría de las Jornadas. Lugar de encuentro en la puerta de la Biblioteca (Avenida Marín Alonso Pinzón, 16) 

21:30 h.: Cóctel de bienvenida en el Salón de Chimeneas del Palacio de Congresos Casa Colón (imprescindible acreditación para el acceso. Para acompañantes preguntar en la Secretaría de las Jornadas).
           
Programa: 
  • se iniciará con un acto de bienvenida y entrega del “Premio AAB 2017 a la mejor iniciativa bibliotecaria: Biblioteca Social, Bibliotecas y Sociedad”. 
  • A continuación se servirá un cóctel de bienvenida, y además tendremos la oportunidad de disfrutar del “Club de la Comedia Bibliotecaria”. Además os tenemos reservadas muchas más sorpresas.



lunes, 18 de septiembre de 2017


ENTREVISTAS CON LOS PONENTES Y COLABORADORES DE LAS XIXJBA:
Begoña Marlasca Gutierrez




Begoña Marlasca Gutierrez.
Biblioteca Pública del Estado de Cuenca

¿Cómo podrías definir "Retorno de la Inversión en Bibliotecas"?

¿Qué ocurre más allá de cada euro que las administraciones públicas invierten en las bibliotecas? Pues ahora ya tenemos más información gracias a los estudios que se han ido publicando en los últimos años en España sobre la rentabilidad de la inversión en los servicios públicos bibliotecarios, ese ROI ya tan familiar para todos nosotros. Dado el erial investigador que a este respecto teníamos en nuestro país, son muy importantes tanto estos estudios como los que vendrán. Y especialmente porque sigue habiendo mucha gente que basa sus decisiones políticas, sus conceptos de servicios públicos o el sistema de reparto de los impuestos en razones meramente economicistas de inversiones y rentabilidades, y estos estudios contribuirán a cambiar mentalidades e ideas demasiado preconcebidas. Y es positivo ver cómo muchos ciudadanos valoran a las BP sin utilizarlas. Pero ahora, tras esta primera y necesaria fase de asemejarnos a otros países en la demostración económica del binomio ROI-BIBLIOTECAS, si me preguntáis sobre el ROI en bibliotecas, mi parte más racional, que cada vez es menor, me dice que no debemos quedarnos sólo en los estudios e informes de rentabilidad económica de las bibliotecas, y mi parte más idealista, que cada vez es mayor, me dice que debemos potenciar sobre todo la investigación en la rentabilidad social y cultural, pero en vez de hablar de “rentabilidad” pensemos mejor en cómo demostrar a todos (a los ciudadanos y a nosotros mismos) qué pasa en la vida de las personas si utilizan o no utilizan los servicios bibliotecarios públicos, qué ocurre con los “beneficios personales y sociales”.
¿Desde cuándo empezaste a escuchar este término?
Creo que desde el punto de vista de las bibliotecas a partir de 2010 en algunas publicaciones que fui leyendo referidas a ámbitos anglosajones, y luego he seguido pendiente según salían los estudios impulsados por la Diputación de Barcelona, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, FESABID, la FGSR, Navarra…

¿Algún proyecto que te haya llamado la atención?
Me gustó la creación de la Fundación Biblioteca Social en 2014 y su intento de potenciar precisamente lo que es ahora más que necesario, la dimensión social de las bibliotecas. Y por su labor de difundir proyectos sociales en BPs muy interesantes.

¿Cree que es necesario conocer el ROI de nuestras bibliotecas para justificar socialmente la inversión en nuestros servicios?

Creo que es necesario para todos y especialmente para quienes tienen que decidir políticamente, para quienes dudan de la importancia de los servicios públicos culturales, para los bibliotecarios no vocacionales y para aquellos ciudadanos que no han experimentado los servicios de una buena biblioteca pública… pero hablando en términos económicos, prefiero que también la sociedad conozca más profunda y claramente lo que significa el “capital cultural” de las personas y cómo conseguir afrontar las desventajas sociales de tantas personas para que no se agudice su brecha cultural. Lo que se ha ido apuntando en los últimos estudios y en la bibliografía profesional de los últimos años sobre el valor público de las políticas culturales y de las bibliotecas. Es decir, debemos profundizar no sólo en la parte socioeconómica sino también en la contribución real de las BP en términos individuales y colectivos.

¿Cuáles serían los puntos clave para mejorar la imagen de las bibliotecas ante la sociedad?

De forma breve voy a citar algunos, todos me parecen esenciales, y me dejo otros más para que sea efectivamente breve la respuesta:
  •           Mejor formación cultural y social de los bibliotecarios, no sólo tecnológica.
  •           Ampliar los perfiles profesionales en las bibliotecas, de manera que haya también profesionales de los ámbitos socioeducativos y de la comunicación.
  •           Coordinarse las políticas sociales con las culturales y educativas.
  •           Poner el foco desde las BP como espacios culturales y sociales donde primen los encuentros ciudadanos, el aprendizaje y el conocimiento compartidos.
  •           Profundizar en nuevos estudios de investigación sobre el capital cultural y social de las personas en su relación con los servicios públicos bibliotecarios.
  •           Construir alianzas y colaboraciones con los tejidos sociales de la localidad.
  •           Revisar los objetivos de las bibliotecas respecto a su función social.
  •           Mejorar en el sistema de análisis y evaluación los indicadores sobre la “rentabilidad” de actividades y servicios de las bibliotecas.
  •           Coordinarse mucho más las redes de Bibliotecas Universitarias con las Bibliotecas Públicas y Escolares. Porque de las bibliotecas “nacionales/autonómicas”, mejor no comento nada ahora.
  •           Una estrategia común de las asociaciones y colegios profesionales en la divulgación y difusión social del papel fundamental de las bibliotecas y de los bibliotecarios.


¿Qué esperas de las XIX Jornadas Bibliotecarias de Andalucía?

Mucha participación de los bibliotecarios de los distintos ámbitos profesionales y mucho enriquecimiento mutuo, mucha alegría por los encuentros personales y de colegas, concienciación de lo que nos jugamos según las líneas estratégicas marcadas por el comité científico, y sobre todo que cuando todo el mundo vuelva a su trabajo y a su día a día, no vuelva a ser igual nuestra conciencia profesional tras la participación y asistencia a estas jornadas. O sea que volvamos con las pilas sociales muy cargadas.

¿Qué te parece el trabajo de la AAB en favor de la profesión?

Me parece muy loable mantener tantos años ya la llama viva del   asociacionismo y su importancia para los profesionales, pero también para la sociedad andaluza. Y es estupendo que sigáis abriendo vuestras acciones al resto de movimientos asociativos dentro y fuera de Andalucía y a compañeros de cualquier ámbito bibliotecario.


lunes, 11 de septiembre de 2017


ENTREVISTAS CON LOS PONENTES Y COLABORADORES DE LAS XIXJBA:
José Antonio Gómez Hernández


  
José Antonio Gómez Hernández.
Universidad de Murcia.


José Antonio, este año clausuras las XIXª JBA, en las que se va a hablar de la labor que hace la biblioteca por la sociedad y cómo ve la sociedad nuestros servicios. En relación con este tema, ¿que nos puedes adelantar?

Me gustaría destacar la importancia de vincular nuestras bibliotecas con los objetivos generales de la comunidad (en un sentido tanto local como global). Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas para 2030 podrían marcar un referente de lo que debería guiar la actuación de las bibliotecas públicas, que va más allá de dar acceso y hacer competentes en el uso y comunicación de la información. Me parece un gran acierto que IFLA haya explicado la relación y las actuaciones de las bibliotecas en todas y cada una de estas metas para nuestro mundo global. Seremos relevantes si priorizamos los servicios en tanto contribuyan a las metas de la sociedad. Y eso nos vincula hoy con sostenibilidad ambiental, reducción de la desigualdad, mejora de las instituciones, salud, pobreza, igualdad de género, acceso a la educación y el aprendizaje a lo largo de la vida… Nuestros servicios se perciben principalmente todavía como un espacio de estudio y una institución que fomenta la lectura y la cultura. Son funciones necesarias pero que debemos reorientar de acuerdo con el rol al que aspiramos: garantizar el acceso a la información y contribuir a la mejora global de nuestras comunidades.

¿Crees que es necesario conocer el “Retorno de la inversión” (ROI) de nuestras bibliotecas para justificar socialmente la inversión en nuestros servicios?

Creo que es algo positivo, pero no suficiente. Debemos ser ejemplares en transparencia y en rendición de cuentas, y el “Retorno de la Inversión” es una forma avanzada de rendición de cuentas: decimos en qué invertimos nuestros recursos, el valor que tendrían los servicios que damos si debieran pagarse, y por tanto acreditamos que devolvemos con creces lo que invertimos. Pero el valor mayor de las bibliotecas es intangible: en el caso de las bibliotecas, lo que suponen es incalculable: las oportunidades que generan en quienes tienen menos medios, la cohesión en la comunidad que facilitan como espacio público de convivencia… Puedes simplemente decir a un usuario “léete esto” y facilitar una experiencia que cambie su vida, le conmueva, le haga encontrar una solución o un camino nuevo. En una sociedad consciente de sí misma no tendríamos que demostrar el retorno de la inversión, se nos protegería como argamasa, como tejido social, como aglutinante, como palanca, como agentes de cambio y de crecimiento comunitario. Por tanto, el ROI es una herramienta importante de negociación en un contexto de reducción y cuestionamiento de lo público desde las políticas liberal-conservadoras que sufrimos, pero lo fundamental que hace la biblioteca incluye la atención a lo menos rentable en términos económicos: la persona excluida, lo minoritario, la diferencia….

¿Cuáles serían los puntos clave para mejorar la imagen de las bibliotecas ante la sociedad?
En la realidad de las bibliotecas españolas hay también mucha desigualdad. Tenemos bibliotecas bien dotadas, activas y muy imbricadas con su comunidad, que ya por sus propias prácticas y los servicios que dan a diario tienen una imagen muy positiva entre los integrantes de su comunidad. Pero otras muchas bibliotecas siguen siendo vistas como salas para los que estudiantes preparen sus exámenes. Incluso el alumnado universitario de Biblioteconomía percibe frecuentemente la biblioteca así, como un espacio de estudio con una colección de material impreso o audiovisual, al que no vinculan con el derecho básico a la información, el aprendizaje y la cultura. Transformar esa visión estereotipada tiene que ver con cambiar la propia realidad: concluir la transición digital de nuestras bibliotecas, incorporar la participación en las decisiones sobre los servicios, colecciones y uso de la biblioteca, practicar la innovación de forma habitual, … Las bibliotecas tienen que sorprender, tener algo para todos: cuando hoy una biblioteca presta un instrumento musical o un taladrador está sorprendiendo, o cuando enseña a programas o a arreglar un ordenador roto está apostando y trasmitiendo la idea de compartir bienes comunes; cuando la biblioteca se ofrece a modificar los servicios de acuerdo con grupos vecinales o las asociaciones de su comunidad, cuando incorpora presupuestos participativos para seleccionar colecciones o hacer sus actividades culturales, está transformando su imagen social y mostrándose como una herramienta ciudadana, que asume las necesidades de sus ciudadanos y por lo tanto que los ciudadanos harán suya y la defenderán como tal.

En relación a la biblioteca social y el tercer sector, ¿crees fundamental y necesaria la labor desarrollada desde la biblioteca pública?

Potenciar la acción de la biblioteca con la contribución de las ONGs y el voluntariado me parece bien, pues vincula la idea de la biblioteca con la de solidaridad. Pero ello debe hacerse desde una biblioteca gestionada profesionalmente por bibliotecarios. En Gran Bretaña más de mil bibliotecas han sido entregadas a personal voluntario para su gestión y solo continúan abiertas gracias a ellos. Esto presupone creer y transmitir la idea de que la biblioteca no es un servicio necesario, que gestionar una biblioteca no es una profesión, y en ese sentido es un paso atrás inadmisible. La administración tiene la obligación de mantener un servicio bibliotecario de calidad en sus municipios y punto. Comento esto como caso extremo que se convierte en negativo cuando la solidaridad sustituye un derecho básico como es el de la información. Trabajar con las entidades sociales solidarías sí, por supuesto, pero que no se den pasos atrás en la profesionalidad y el derecho a la biblioteca…. Escribo esto preocupado por una noticia leída hoy en The Guardian: “Save your local! Should volunteers help keep our public libraries open?”. En un sentido inverso, me parece perfecto (y obligado) cuando la biblioteca amplía sus servicios y llega a usuarios vulnerables y en riesgo de exclusión gracias a conectar con las organizaciones que les apoyan y trabajar con ellas, 

¿Qué esperas de las XIX Jornadas Bibliotecarias de Andalucía?

Tomar muchos cafés y conversar mucho con los colegas, intercambiar experiencias y buenas prácticas gracias a los demás ponentes y asistentes, aprender de bibliotecarias y bibliotecarios innovadores y ejemplares, encontrar juntos motivos de apoyo e ilusión, disfrutar Huelva… muchas expectativas para dos días, habrá que aprovechar cada minuto.  

¿Qué te parece el trabajo de la AAB en favor de la profesión?


Comparto vuestros valores, y me parecen muy adecuadas las líneas marcadas por vuestro plan estratégico. La primera vez que participé en unas JBA fue en Jaén, en 1991, y siempre que he vuelto he visto una labor importante de impulso de la profesión. Ahora creo que un reto fundamental es apoyar y garantizar el relevo generacional a todos los niveles: las bibliotecas andaluzas (de todo tipo) crecieron mucho en los años ochenta y ahora imagino que habrá que asegurar que se van incorporando nuevas generaciones de bibliotecarios, que no dejan de dotarse plazas en las bibliotecas cuando llegan jubilaciones, y que visualicemos cómo queremos que sean los bibliotecarios que atenderán los servicios en 2030, para que se vayan incorporando con una visión de las necesidades sociales futuras y la aptitud y la actitud para responder a ellas.


miércoles, 6 de septiembre de 2017

ENTREVISTAS CON LOS PONENTES Y COLABORADORES DE LAS XIXJBA: M. Ramona Domínguez Sanjurjo





ENTREVISTAS CON LOS PONENTES Y COLABORADORES DE LAS XIXJBA: 
M. Ramona Domínguez Sanjurjo






M. Ramona Domínguez Sanjurjo
Directora de la Biblioteca Pública del Estado en Salamanca




¿Cómo podrías definir "Biblioteca Social"?
Es difícil hacer una definición clara del concepto Biblioteca Social porque son muchas las cuestiones que intervienen en ella pero podríamos decir que la biblioteca social es aquella que pone su acento en las personas y que trabaja para favorecer el desarrollo de las mismas, tanto en el plano individual como en el social.
Comúnmente se tiende a identificar el término Biblioteca Social con los servicios bibliotecarios dirigidos a los sectores más vulnerables de la sociedad. Sin minusvalorar en absoluto estas actuaciones equilibradoras que toda biblioteca “social” debe tener muy presentes, entiendo la biblioteca social como aquella biblioteca que la comunidad siente como propia, aquella biblioteca que funciona como lugar de encuentro y debate, que está atenta a la situación y a los cambios del entorno, que está vinculada a los distintos sectores sociales que componen su comunidad y que favorece el desarrollo de una ciudadanía más activa y participativa.


¿Desde cuándo empezaste a escuchar este término?
No puedo recordar ahora cuando escuché el término Biblioteca Social por primera vez. Quizá en España fue la creación de la Fundación Biblioteca Social la que popularizó el término aunque autores como Felipe Meneses Tello, Paolo Traniello y otros muchos ya hablaban hacía años de biblioteca social y también era frecuente encontrar el término social library en la literatura anglosajona profesional.


¿Como ves la situación general de la Biblioteca Social en España?
La veo en un buen momento de crecimiento y desarrollo. Cada vez son más las bibliotecas que son conscientes de la necesidad de promover y afianzar su dimensión social. Y esta preocupación se hace evidente no solo en la actividad de muchas bibliotecas o de la ya mencionada Fundación Biblioteca Social, sino también en los temas tratados en encuentros y congresos, como este que nos ocupa organizado por la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, o en la creación del Grupo de Trabajo Estratégico del Consejo de Cooperación Bibliotecaria Función social de la biblioteca, que tengo el gusto de coordinar, y que presentó al Pleno del CCB de este año el Decálogo de la Biblioteca Social.

No obstante la idea de biblioteca en el imaginario colectivo de nuestra sociedad o incluso de los políticos y órganos administrativos de los que la biblioteca depende está todavía muy ligada a la biblioteca tradicional vinculada casi exclusivamente a la información, la lectura y el estudio. Creo que es aquí, en la difusión de la imagen e importancia de la Biblioteca Social entre la población, entre nuestros políticos y altos funcionarios, e incluso entre aquellos profesionales que se aferran a la idea de biblioteca tradicional, donde aún queda un largo camino por recorrer.


¿Algún proyecto que te haya llamado la atención?
Son muchas las bibliotecas que tienen proyectos interesantes que entran de lleno en lo que sería la Biblioteca Social o en algún aspecto de la misma, pero no me animo a señalar ninguno porque la lista sería larga y aun así seguro que me dejaba fuera muchos proyectos interesantes. Por otro lado debo decir también que la mayoría son proyectos que tocan uno o varios aspectos de lo que podemos entender por social, pero todavía no conozco ningún proyecto general de biblioteca en la que la dimensión social de la que hablaba al principio sea el eje sobre el que giran todas sus actuaciones.


¿En cuanto a Andalucía, en qué nivel crees que están las bibliotecas en cuanto al compromiso social?
Creo que en Andalucía se ha recorrido una parte del camino y esa dimensión social de la biblioteca a la que me vengo refiriendo está ya muy presente en muchos de sus profesionales. Buena prueba de ello son los proyectos que se desarrollaron en estos ámbitos entre los que citaré por su carácter pionero y por su anticipación en el tiempo el de Bibliotecas Interculturales de Andalucía, iniciado en el periodo 2001-2004 y que sirvió de modelo y acicate a otros servicios que se implementaron posteriormente en otros lugares.


¿Qué esperas de las XIX Jornadas Bibliotecarias de Andalucía?
Creo que estas jornadas podrán servir para discutir y debatir en torno al concepto que les da nombre, la biblioteca social, el alcance de la misma, las características que definen la biblioteca social, el tipo de actuaciones que toda biblioteca debería integrar para acercarse a ese modelo ideal de biblioteca social… y por supuesto para descubrir experiencias de buenas prácticas en este campo y conocer investigaciones y estudios que se hayan realizado en este ámbito.


¿Qué te parece el trabajo de la AAB en favor de la profesión?
El trabajo de la AAB me parece excelente. Por un lado me gustaría señalar su importancia como nexo y punto de cohesión para los profesionales andaluces y por otro su labor de divulgación de conocimientos sobre temas de interés y actualidad profesional que exceden ampliamente el ámbito andaluz.


viernes, 11 de agosto de 2017

ENTREVISTAS CON LOS PONENTES Y COLABORADORES DE LAS XIXJBA: Gonzalo Oyarzún



ENTREVISTAS CON LOS PONENTES Y COLABORADORES DE LAS XIXJBA: 
Gonzalo Oyarzún



Gonzalo Oyarzún
Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas DIBAM (Chile)



¿Cómo podrías definir "Biblioteca Social"?
La Biblioteca Social es aquella que pone en su centro a las personas, es la que se conecta con su entorno y su comunidad para, desde allí, diseñar sus programas y sus servicios. En este sentido, la biblioteca pública contemporánea es indisociablemente social, su espacio, sus servicios y todo su quehacer se vincula íntimamente con el desarrollo de las personas, sus barrios, su ciudad, en la región en que habitan. A veces solemos decir que las bibliotecas cambian la vida de las personas; eso puede ser excepcionalmente cierto, pero ocurre rara vez. Prefiero pensar que las bibliotecas están con la gente, han crecido con sus vidas, sus lecturas, acompañándola en sus estudios, en su trabajo, en su salud, en su búsqueda de entretenimiento, de participación política, de relaciones personales. Una biblioteca como historia de nuestras vidas; esa es para mi la biblioteca social.

¿Desde cuándo empezaste a escuchar este término?
Desde mediados de la década de los noventa, el concepto de biblioteca se comenzó a vincular más estrechamente a una función social. Ello como respuesta también a las buenas prácticas que en esa época era posible identificar de diferentes bibliotecas de Latinoamérica y Europa: Colombia, Chile, España, Francia y especialmente Finlandia, aunque en esos años se planteaba de manera distinta. Hoy el termino ha adquirido un valor completamente diferente: la biblioteca irrumpe en la vida de las personas, otorgándole oportunidades que otros espacios no le dan: la biblioteca en donde ya no sólo voy a hacer los deberes de la escuela, sino un espacio donde puedo mejorar mi calidad de vida. Y eso es una responsabilidad muy grande.

¿Como ves la situación general de la Biblioteca Social en España?
Son muchas las bibliotecas que ya, desde hace un par de décadas, comenzaron a explorar en ámbitos distintos a los asignados tradicionalmente. En un principio de trataba de ciertos servicios acotados, sin salirse muy fuertemente de los roles tradicionales de la biblioteca. Hoy la realidad nos pone ante desafíos mayores: la realidad de las migraciones, el rol de los espacios públicos en tanto espacios democráticos y para todos, la tensión puesta en las bibliotecas desde políticas culturales especialmente respecto de su presupuesto, la creciente demanda social por derechos ciudadanos o comunitarios pone a la biblioteca en un eje que la puede transformar en un centro fundamental de la sociedad.


¿Qué esperas de las XIX Jornadas Bibliotecarias de Andalucía?
Tengo muchas ganas de estar allí, poder conocer a los bibliotecarios y toda su rica experiencia. Este tipo de encuentros es muy bueno porque uno puede aprender mucho de las distintas experiencias , tomar ideas, adaptarlas y replicarlas luego en tu país o en tu localidad. Aunque uno de los valores más importantes está también en la reunión, en el dialogo que se da en el espacio no formal de las Jornadas, en la pausa del café, en las comida o por las noches, es posible entablar confianzas, conocer personas intercambiar teléfonos y correos. Y allí está la fortaleza de encuentros como este, en la capacidad de crear redes.


¿Qué te parece el trabajo de la AAB en favor de la profesión?
Creo que no soy la persona más adecuada para evaluar el trabajo que realiza o ha realizado la Asociación Andaluza de Bibliotecarios y nada me molestaría más tener que hacerme un juicio desde documentos o por comentarios de otros. Sin embargo y pese a ello, me gustaría señalar sólo dos asuntos que llaman mi atención y podrían ayudar a encontrar la respuesta, al menos para alguien como yo, un forastero del otro lado del Atlántico. El primero es la persistencia; estar allí, perseverar, continuar cuando tantas veces menguan los ánimos y los presupuestos, seguir pese a todo, ello es una cualidad indispensable e irremplazable. El segundo es la búsqueda de poner nuevos temas sobre la mesa. Ello revela el querer desafiarse, el riesgo, el vértigo. Ambas cosas me hacen pensar que algo huele bien en Andalucía.


¿Cree que es necesario conocer el ROI de nuestras bibliotecas para justificar socialmente la inversión en nuestros servicios?
Quienes trabajamos en bibliotecas sabemos perfectamente la riqueza de nuestro servicio, su infraestructura, sus colecciones, la calidad de atención. Y nos esforzamos diariamente en ampliar nuestra cobertura con productos innovadores, con extensión de nuestro horario, con actividades atractivas para diferentes grupos de la comunidad o saliendo más allá de nuestros muros, atendiendo a un público que jamás habría podido venir a disfrutar de nuestros servicios. Pero si no somos capaces de poner en valor todo ese inmenso trabajo, siempre estaremos amenazados, ante una crisis económica o una autoridad desinteresada, a sufrir recortes o definitivamente de un cierre. Poner en valor la biblioteca significa ser capaces de medir el impacto de nuestros servicios, de explicar, en términos técnicos comprensibles para los tomadores de decisiones, que la biblioteca no sólo crea capital cultural sino también genera capital social, político y hasta económico. La biblioteca no es un articulo suntuario; mejoran la calidad de vida, generan oportunidades de negocios, salvan vidas humanas, mejoran la salud, alcanza mejores niveles de educación, conecta personas contribuyen significativamente a la felicidad de la comunidad. Y eso debemos ser capaces de mostrarlo con estudios, con gráficos, con números. La biblioteca no es poesía, es una herramienta indispensable para el desarrollo de la comunidad.


¿Cuales serían los puntos clave para mejorar la imagen de las bibliotecas ante la sociedad?
En mi opinión y producto de mi experiencia como bibliotecario, creo que la clave para las bibliotecas es que se adentren en las comunidades que atienden, entiendan sus pulsiones y necesidades, sean capaces de diseñar y poner a disposición servicios que permitan que esas comunidades se apropien de la biblioteca, la hagan suya, la incorporen en sus prácticas diarias, creen nuevos servicios y se vuelva un espacio trivial para ellos. Si la comunidad que rodea una biblioteca, sea del tipo que sea, la siente como algo propio, como parte de su vida, esa comunidad será su mejor sostenedora, su mejor defensora, porque la biblioteca será de la piel de ese grupo humano, será su casa y su historia, será su plaza y su habitación. Y no hay mejor imagen para una biblioteca cuando esta está construida a imagen y semejanza de aquellos a quienes sirve.